La capacidad de seguir sonriendo y empezar de nuevo entre ruinas caracteriza a Sudán del Sur. Allí, junto al curso del Nilo Blanco, la dignidad no se compra: se sostiene.
Poblaciones arrasadas por la guerra de Independencia (1983–2005) conviven hoy con campamentos de Naciones Unidas y pequeños mercados levantados por mujeres. La sonrisa, en este lugar, significa simplemente: seguimos aquí. Entre sabanas y lluvias, aparece como una forma de gratitud.
Pastores, rituales, cantos alrededor del fuego. En el parque nacional de Boma se aprende otra manera de estar en la naturaleza.
En el monte Kinlleti se escuchan las voces de los que ya no están. Y en medio de la miseria se reúnen vidas que continúan, que todavía bailan, con una obstinada capacidad de recomenzar.
leopoldo logró entrar en el país acompañado por una tribu de beduinos y desplegó su redacción en Yuba. Desde allí viajó y fotografió Yambio, Wau, Uwail, Bor y Torit. Siempre regresaba a la capital para enviar sus reportajes a distintos periódicos.
También estudió los yacimientos de petróleo, cuya venta dependía del paso por Sudán, donde el precio se multiplicaba.
El oro negro es para Sudán del Sur algo parecido a las patatas: un recurso esencial, pero siempre en manos ajenas.
leopoldo
Añadir comentario
Comentarios