Estudio y leo ocho horas diarias. Duermo cuatro. Como con voracidad. Hay una potencia sexual intensa. La memoria reciente, afectada por un traumatismo craneal, se ha corregido. Ya no hay lapsus ni desorientaciones espacio-temporales.
Aparece una gran pulsión vital. Escribo durante cuatro horas seguidas, con creatividad sostenida. Los relatos funcionan.
—Eres un poeta, aunque no lo sepas —me dijo mi didacta.
—Sí lo sé —le contesté.
leopoldo
Añadir comentario
Comentarios