Acabo de heredar de mi difunto padre una casona gallega, “A Mariana”, con hórreo, en el concello de Santa Comba. Fue la casa de mis abuelos paternos. El inmueble, hoy cercano a la ruina, pasará a manos de mi amigo José, el taxista, con un propósito claro: habilitar en él un despacho para la ONG que dirige Patxi, Senvalos, y otro espacio para impartir clases de español a inmigrantes, con Leopoldo como profesor.
Patxi ya está buscando ayudas para la restauración, un trabajo que abordaremos con apoyo de la Xunta de Galicia. José, por sí solo, no podía asumir esa rehabilitación por falta de recursos.
La población magrebí es la más numerosa en la zona, y Senvalos ofrecerá clases de español, asistencia social y bolsa de empleo. También se prevé la cesión de parcelas que podrán convertirse en huertos cultivables.
Mi hermano Javier dice que con esta iniciativa mato dos pájaros de un tiro: ayudo a José, que podrá descansar del volante los fines de semana en un entorno singular, y continúo alimentando una conciencia social que me ha llevado a trabajar durante más de treinta años con el colectivo inmigrante.
leopoldo
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