Semana en Teherán

Publicado el 9 de febrero de 2026, 8:26

Ante la sospecha de una intervención de Estados Unidos en Teherán, motivada por la acusación de poseer armas nucleares de destrucción masiva, leopoldo decidió trasladarse a la capital iraní con el objetivo de realizar un reportaje de carácter social.

Durante los cinco días posteriores al inicio del conflicto con Israel, Teherán se transformó en una ciudad fantasma. Las calles permanecían vacías, los gatos escarbaban en la basura sin recoger y la presencia policial era constante, acompañada por el sonido lejano de explosiones. La vida cotidiana parecía congelada. Solo algunos vecinos se atrevían a salir para abastecerse de alimentos. La única escena que conservaba algo de normalidad era la cola frente a una panadería, donde varias personas esperaban su turno para comprar pan. La ciudad se había replegado sobre sí misma. El único gesto visible de patriotismo era una familia en motocicleta ondeando una bandera iraní.

El rechazo a la cultura estadounidense se hacía patente incluso en uno de los pocos fumaderos de hachís que aún permanecían abiertos.

La cultura islámica, y en particular su vertiente más fundamentalista, chocaba frontalmente con la del país cuya religiosidad parece reducirse al culto al dinero.

Aun así, resultaba sencillo para Estados Unidos desacreditar al régimen iraní, en un contexto donde no se respetan las libertades públicas ni los derechos fundamentales. Las mujeres viven sometidas a una legislación profundamente desigual y las personas homosexuales son perseguidas y castigadas de forma extrema.

leopoldo se desplazó vestido con atuendos tradicionales y pudo comprobar el profundo rechazo hacia la cultura capitalista occidental, percibida como una amenaza interesada únicamente en apropiarse de los recursos petrolíferos del país.

Cinco días bastaron para descubrir, sin embargo, la existencia de un feminismo valiente y persistente, que, al igual que ocurrió en Túnez, mostraba signos de una resistencia iconoclasta y rupturista.

Irak y Afganistán habían precedido a Irán en intervenciones militares justificadas como acciones humanitarias, aunque impulsadas en realidad por intereses económicos, verdadero motor de la superpotencia occidental.

 

 

leopoldo

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