Fuerza Nueva ha resucitado. El falangismo vuelve.
No hay sitio para quien viene de fuera.
«¡Que trabajen!», gritan al unísono, con el pelo recortado.
Inmigrantes como sinónimo de delincuentes.
«Si en sus países no tienen dinero, ni derechos ni libertades, ese es su problema».
¿Dónde quedan, entonces, la integración y los derechos fundamentales?
Si no trabajan en sus países, no será porque no haya trabajo en los países en desarrollo.
Si no tienen derechos ni libertades, no será porque muchos proceden de regímenes dictatoriales.
Uno no puede evitar acordarse de la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.
VOX, que acaba de triunfar en Aragón, es un partido que vive del desencanto y que no respeta los principios democráticos. Un partido que, por ello, debería estar prohibido.
Abascal es el niño bien que surge como contrapartida a la crisis de la izquierda en España y al desgaste del PP.
Niñatos que me recuerdan a los compañeros que venían a clase con insignias y banderitas de Fuerza Nueva y, en muchas ocasiones, armados con pistolas. La diferencia es que ya no persiguen a los rojos, sino a los inmigrantes.
leopoldo
Añadir comentario
Comentarios