Tras el fallecimiento de mi padre, heredé el 70 % de la empresa inmobiliaria familiar, y mi hermano Javier, el 30 %.
Mi participación será transmitida a mi hija Julia, que pasará a ser titular de varios pisos en Santiago y de una participación relevante en el local compostelano de Área Central.
Yo me dedicaré a escribir y a trabajar con inmigrantes, y percibiré 1500 euros mensuales de la citada empresa.
Julia continuará ejerciendo en su despacho de abogada y se hará cargo de la gestión de la empresa inmobiliaria familiar.
Javi tendrá la ventaja de poder disponer libremente de su 30 %. Por mi parte, me ofreceré para redactar informes y otros documentos.
Seré, en cierto modo, un parásito de Julia.
Asimismo, una casona tradicional gallega que también heredé la donaré a la ONG Senvalos, para la atención de la numerosa población inmigrante de Santa Comba. Se trata de una vivienda de gran belleza, con hórreo tradicional. En ella trabajará mi amigo Patxi, director de la citada ONG, con quien inicié hace más de treinta años mi labor de atención al colectivo inmigrante.
Senvalos ofrecerá atención educativa, social, laboral, sanitaria, psicológica y jurídica.
leopoldo
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Felicidades, Kiko. Uno de tus sueños cumplidos.