Ousamma, el hermano de Hicham, que vive en un centro social, ha cogido la gripe —tenía demasiadas actividades— y abandona mis clases de español.
Desolado, llamé a Patxi para ver si podía conseguirme nuevos alumnos que viniesen a casa del Ventorrillo.
Como estoy en trámites de ceder a la ONG que dirige, Senvalos, una casona ubicada en Santa Comba que me corresponde por herencia paterna, lo tengo en cierto modo comprometido. Aunque, sin duda, lo haría igualmente: es un buen amigo.
Me dijo que hablaría con un par de alumnos africanos que probablemente estarían interesados.
Me harán falta, Patxi, un libro de texto, cuadernos y bolígrafos.
Hablo árabe a nivel medio. Muchos africanos hablan árabe y, en ocasiones, también inglés o francés. No tendré problemas para entenderme con mis nuevos alumnos.
leopoldo
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