Leopoldo Posmorten

Publicado el 12 de marzo de 2026, 20:03

Tal como había imaginado el menor de los Panero, un cáncer de colon apareció en su vida.

leopoldo lo supo pronto.
El cuerpo llevaba tiempo avisando.

De joven había sufrido una amebiasis contraída en la India.
El final del colon quedó entonces marcado.
En su familia ya había muertos por ese mismo mal.

Durante la enfermedad quiso estar solo.
Ana le propuso trasladarse a Madrid para que Jorge, médico y antiguo cuñado, lo atendiera.
leopoldo prefirió quedarse donde estaba.

Hicham lo cuidó con una paciencia casi doméstica.
Cómo se cuida a un niño o a un anciano.

leopoldo leyó mucho en aquellos meses.
Poetas, sobre todo.
Libros abiertos sobre la mesa, sobre la cama, sobre el suelo.

Con el hachís y la poesía fue preparando su despedida.

Desde el diagnóstico hasta el final pasaron seis meses.

Cuando murió, apareció un libro que había dejado terminado.
Un libro de prosa poética destinado a publicarse después de su muerte.

Enriquito escribió el prólogo.
Y en aquellas páginas l

eopoldo dejaba una petición:
Que Ana escribiera su biografía.

El plan estaba pensado.

Ana aceptó.
La biografía apareció junto al libro póstumo y ambos circularon con rapidez.
La editora de leopoldo, Lore, revisó y ordenó los manuscritos.

El libro de leopoldo no evitaba nada.
Hablaba de amor, de sexo, de juventud.
De las tardes en el Parque del Oeste, cuando Ana —a la que llamaba Rana— formaba parte natural de su vida.

Aun así, Ana escribió.

Los dos libros encontraron lectores.
Ana continuó publicando después.

Quizá eso era lo que leopoldo buscaba.

Dejar su poesía como despedida.
Y asegurar para Ana un lugar propio en la literatura.

 

Nota:
Enriquito, no se te ocurra morirte antes que yo.
Me estropeas la poesía.

 

 

leopoldo

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios