Vuelve la poesía.
Sin aviso.
Se impone.
Nada queda fuera del verso.
Lo demás se apaga.
Aparece un rostro.
Manos.
Una mirada turbia que se aclara.
Un gesto que sostiene.
Un beso que no llega del todo.
Pero queda.
Mi amada.
Enferma.
La recuerdo en su traje azul de Iberia.
En pausa.
Un vaso en la mano.
Descanso.
A su lado, Kikón.
Con libros.
Habla de cine.
De lecturas.
—Ya no compro libros —dice.
—Pero leo poesía.
Dice también:
—No retengo.
No importa.
Leer deja algo.
Aunque no se quede en la memoria.
El cuerpo lo recoge.
Se asienta.
No tiene edad.
Sigue.
Aunque cueste.
Aunque el paso sea lento.
Jaime Gil de Biedma.
Fernando Pessoa.
Leopoldo María Panero.
Leer.
Sin cálculo.
La poesía vuelve.
Y basta.
leopoldo
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