Manuel llegó puntual.
Una en punto. Ventorrillo.
Vino en coche sencillo.
Sin ruido.
Al verme caminar, dudó un momento.
Luego lo dijo claro:
—Cógeme por los hombros.
Así fuimos mejor.
Paso corto. Estable.
Quince minutos.
En Ronda de Outeiro nos recibió una mujer mayor.
La silla instalada.
La usaba poco.
Prefería andar.
Nos enseñó el mecanismo.
Sin prisa.
Agradecí.
Respondió sin énfasis:
—Yo haría lo mismo.
Manuel, de Valida, midió la escalera al volver.
Trabajo limpio.
Quedó todo visto.
Javierito cubrirá el coste.
Sin discusión.
La casa cambia.
Un tramo menos.
leopoldo
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