Impuesto de donacionesYo pensaba que era sencillo darle dinero a Hicham para que tirase p’alante.
Pues no.
Un infierno de papeleos.
Abogados.
Un contrato de donación.
Treinta mil correos cruzados.
Y, finalmente, la liquidación del impuesto.
Contrato de donación y liquidación del impuesto.
Últimos tramos de la donación a Hicham de 20.000 euros.
Para descansar de tanta burocracia, Hicham y yo nos vamos a Marruecos en enero.
Pero he perdido el pasaporte.
Lo buscaremos por casa, aunque mucho me temo que no aparecerá.
Con lo cual tendré que sacarme otro.
Más burocracia.
Siempre más burocracia.
Un hermano de Hicham viene también a España.
Yo le voy a dar clases de español.
Los Azlou son todos muy listos.
Aprenderá rápido.
Mis libros con la lore siguen avanzando.
El de la Paca está ya en revisión.
Y he finalizado la redacción de «Terapeutas», para el que acabo de hacer una espléndida entrevista a Natalia, directora de ADACECO.
En enero nos vamos mi acogido magrebí y yo a Marruecos, a conocer a su familia.
Antes iré a pasar unos días a Barcelona.
Para conocer a la Lore.
Y para visitar a mi hija Julia.
Mi editora lore me regañó por irme de putas.
—Son poesía —le dije.
—Poesía para ti. Para ellas es dependencia —me contestó.
Y ahí se quedó la frase.
Como se quedan las frases verdaderas.
Dando vueltas.
Entre donaciones, pasaportes, libros, Marruecos y papeles, la vida insiste en recordarme una cosa:
nada espiritual avanza sin su correspondiente trámite administrativo.
leopoldo
Añadir comentario
Comentarios