Cuando las fuerzas se agotan.
Cuando la poesía reclama su lugar.
Cuando el sueño se confunde con la alegría.
Entonces despierta el alma y se pronuncia.
Y cómo habla el alma.
El espíritu se hace presente en la tierra, aunque su lugar de origen sea el cielo. Baja y, si nadie lo detiene, acaba hundiéndose en el infierno.
Solo los poetas pueden retenerlo.
En rima asonante.
En verso libre.
Acompañado por seres cautivadores que reclaman su permanencia en el universo.
Yo ya no soy una persona.
Soy verso.
Y con la Lore a mi vera.
leopoldo
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