Pongámosle Alberto

Publicado el 16 de abril de 2026, 16:19

Se ríe cuando le cambio el nombre.
Cada semana es otro.
Hoy se queda en Alberto.

Es el conductor del autobús que me recoge los miércoles.
El trayecto es corto.
El motivo no.

Viene para llevarme a ADACECO.
Un lugar preciso.
Sin rodeos.

Llego antes.
Quince minutos.
Aunque la parada está a veinte metros de casa.

Durante la espera abro el móvil.
Repaso árabe.
Palabras sueltas.
Sonidos que todavía no encajan del todo.

Cuando llega, me ayuda a subir.
Sin hablar mucho.
Ya sabe.

Me siento cerca del conductor.
Siempre hay sitio.
Voy solo.

El cinturón cuesta.
No es un gesto automático.
Tardo.
Al final encaja.

El trayecto dura unos veinte minutos.
A veces sigo con el árabe.
Otras veces escribo.
Notas breves.
Ideas que no quiero perder.

Al llegar, saludo a Raquel.
Su nombre sí lo retengo.
Sin esfuerzo.

Después espero a Jesi.
No hago nada más.

 


leopoldo

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