Después de los ejercicios orales en clase de Historia, el acuerdo era unánime:
—Qué bien habla la Lore.
—Y también escribe. ¿No visteis los cuentos que acaba de editar? Están en la editorial Kalandraka.
—Es potente, sagaz y lírica —diría años después Ernesto, editor de Kalandraka.
Luego añadió:
—Pongámosla a rodar.
Solo hubo una dificultad para la consolidación de aquella autora: los nuevos autores, como leopoldo, eran su verdadero objetivo profesional.
Cada libro ajeno le inflaba el alma como si fuera propio.
Más que si fuera propio.
leopoldo
Añadir comentario
Comentarios