Poesía, poesía
Crema de zanahorias y fogonero.
En el comedor social.
Estoy de vuelta en casa y escribo.
Vargas Llosa me sirve el aperitivo:
«Una historia no oficial».
Mil personajes.
Mil historias.
Mi compulsión neurótica me obliga a escribir.
La Lore me dijo ayer que le recuerdo a Murakami.
Y también me habló de la Paca.
Es mi sino.
Ella era dulce.
Todo amor.
Ninguna mujer se le puede comparar.
De neurasténica feminidad.
Comía turrón de chocolate Suchard con anchoas.
Bocado celestial ante la desesperación.
Hablaba francés y tocaba el piano.
Y se convirtió en una mierda de persona por culpa del Bellocino.
Pero para mí siempre fue y será la Paca.
Patológica sensibilidad.
Feminidad.
Amor.
Tu neurasthenia social te convirtió en un ser execrable.
Pero nunca te rendiste.
Te negaste a ser la mujer del Bellocino.
Preferiste ser una neurasténica bulímica.
Carlos, Enrique y leopoldo compartieron tu esencia.
Y Lord Xeito del Palacio del Villar comulgó con tu neurosis.
leopoldo
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