Los tresillos mágicos

Publicado el 23 de agosto de 2026, 11:52

La prueba más clara de que la Paca había sido una niña bien estaba en el tresillo del salón.

Cambiar el tapizado era para ella una necesidad espiritual. Droga dura. Comprar caracolas marinas era apenas toxicomanía leve.

El simple hecho de que los operarios de Afar entraran en casa para tomar medidas ya la colocaba. Para la ocasión, la Paca se vestía con su pantalón negro de chándal de Lola Cuiñas. La transformación del tresillo merecía toda su atención.

Yo la miraba y pensaba en mis alumnos de español. Muchos apenas tenían ropa. Algunos tampoco sabían si comerían todos los días. Y tú, querida Paca, perdiendo el culo por la mutación tresillídica.

No era culpa tuya. O no del todo.

Te habían educado mal y te habías casado peor.

 

leopoldo

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