Fssss...

Publicado el 3 de septiembre de 2026, 15:20

La poesía no me deja gritar.
No me deja explotar haciendo ruido.

Es sutil.
Silenciosa.

Salta, chilla, agrede,
pero lo hace desde una suavidad
que apenas se oye.

Es un estado espiritual.

Silencio,
versos,
sueño.

Se caga en la rima consonante,
en las cacofonías,
en las repeticiones
y en todo cuanto pretende domesticarla.

Es el alma hablando.

Tiene excusas,
aunque el argumento sea lo de menos.

A mí me combina bien
con el jazz
y con el flamenco.

Cuando padezco algún déficit espiritual
pongo a Camarón.

«Mi corazón muere por ti, mi amor».

Potro de rabia y miel.
Bulerías.

Abro la ventana
y enciendo un porro.

Respiro la medicina del alma.

«En un mismo cielo».

A ti te mató el tabaco.
No el caballo,
aunque también anduvieras por allí.

Regreso.

Salgo de ti.

Siempre presento la poesía
como si fuera un salvoconducto.

Pero no abre las puertas.

Las difumina.

No hay entradas ni salidas.

Todo sucede ahora.

Y yo resurjo,
como cada mañana,
sin saber muy bien por qué.

 

leopoldo

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