Es mi hora... de poesía

Publicado el 3 de septiembre de 2026, 15:20

Los dos porros que acabo de fumar
con Javi-el-mendigo.

La búsqueda inútil
del artículo que yo estaba seguro,
completamente seguro,
de haber terminado.

El orden necesario:

la ventana,
la luz,
la corriente,
los plomos,
el hachís,
el tabaco,
los mecheros,
mi diario,
la foto de la Paca.

El ambiente, por fin, parece perfecto.

Abro el archivo MÁS
y comienzo a escribir:

a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l…

Como si el abecedario pudiera ponerme en marcha.

Ya colocado, aparecen los nombres:

José-el-taxista,
Keka,
Julia,
Santi,
Rana…

Pero ¿quién me inicia?

Me cuesta arrancar.
Soy como aquellos ordenadores antiguos
que hacían ruido antes de obedecer.

Entonces salta la luz.

No pasa nada.

Huelo, miro, tanteo,
revuelvo los papeles,
busco dentro del desorden
algún lugar desde el que empezar.

Y escribo.

A veces, incluso,
me queda bonito.

 

leopoldo

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