Soy leopoldo. Escritor. Y, como tal, me moriría de hambre si no fuera por la pensión que cobro por tener una discapacidad absoluta como consecuencia de un accidente automovilístico.
Así pues, entre texto y texto, me dio por pensar en la manera de generar más ingresos y pasar de ser un minusválido justo a un minusválido, digamos, pudiente.
Como escribo entre cuatro y seis horas diarias, dispongo de bastante tiempo libre, que voy a invertir en convertirme en un minusválido-bróker.
Tras analizar la figura de Trump —zafio, vulgar y con maneras de dictador democrático— pensé que mi primer paso debía ser «comprar deuda pública en Estados Unidos». Mi hermano Javier lo consideró una buena idea, siempre que se haga a corto o medio plazo.
Inmediatamente pensé en la necesidad de documentarme a fondo, con revistas y libros especializados, para lo cual volveré a molestar a Javier.
Y, con el tiempo libre conquistado, me volcaré de nuevo en mi literatura. También en convertir a Hicham en un currito —albañil, pintor y fontanero— autónomo, que trabajará bajo pedidos desde casa.
Si la bolsa me va bien y no pierdo demasiado dinero con mi vocación financiera, podré comprarle a Hicham las herramientas necesarias.
Es una buena idea, porque hay muchas empresas de estos servicios, pero pocos trabajadores que operen de forma realmente autónoma.
Como escritor, tengo pensado viajar mucho para buscar inspiración en reductos donde aún reine la poesía. Y, ni que decir tiene, entre billetes de avión, hoteles y manutención, privilegiado sería si consigo vender los libros suficientes como para no caer en bancarrota.
leopoldo
Añadir comentario
Comentarios