«¿Cuánto cuesta el libro de pruebas?».
«Tres o cuatro euros», me dicen.
Miro el saldo.
«Tengo cuatro».
Silencio.
«Entonces no llega», digo.
«Llega justo», responde alguien.
Niego.
«No. Me quedo sin margen».
«Y sin libro».
Pausa.
«Esperaré», digo.
«Cinco días».
«Hasta el 24».
«¿Y mientras?».
«Ya está en Amazon».
«Se vende online».
«¿Y funciona?».
«Eso espero».
«Lo suficiente para enviar ejemplares».
«¿A quién?».
«A mis contactos».
«A mi ex».
«A sus padres».
«A sus hermanas».
Asienten.
«Lore se encarga de lo demás», añado.
«Quince libros a precio de autor».
«Entonces saldrá», dicen.
«Sí», respondo.
«Si entra algo».
Silencio breve.
«¿Y tus amigos?».
Miro al suelo.
«Comprarán poco».
«Son así».
Nadie discute.
«Amazon no perdona», digo.
leopoldo
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