Vivía ensimismado.
Distraído.
Como si estuviera en otro sitio.
Decían que estaba en la poesía.
Que no atendía.
Que no se enteraba.
Lo repetían sin mala intención.
Como una etiqueta.
Cargaba algo por dentro.
Un ritmo propio.
No explicaba nada.
Entonces se sentaba.
Escribía.
Y lo que llevaba dentro salía.
Sin orden aparente.
Sin esfuerzo visible.
La poesía aparecía.
Como si no dependiera de él.
Como si le atravesara.
No respondía.
No discutía.
Seguía.
leopoldo
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