Xosé Luis Barreiro estaba en la entrada.
Cartas en la mano.
Entretenía a los clientes.
Siempre ganaba.
—Todo para la casa.
Trampas pequeñas.
Mentiras limpias.
David Cheda escribía.
Le cambió el nombre a uno y le cambió la vida.
Así funcionan algunas carreras.
La empresa cayó.
Demasiado ruido.
Quedó lo otro.
Patrimonial Raíces.
Javierito al frente.
Sin épica.
Cuidando.
Ordenando.
leopoldo, al margen.
Siempre al margen.
Gorrón.
Poeta.
Vendía lo que podía.
Sobrevivía.
Chemi ponía el cuerpo.
Deporte.
Puerta.
Cada uno en su lugar.
El día que Javierito se cansó, se notó.
Silencio primero.
Luego, palabras.
—No puedo darte lo que no tengo —vino a ser.
Y ahí cayó todo.
Después, lo único que quedó fue esto:
—Soy poeta.
Soy Cabanillas.
No soy constante.
No soy sereno.
No sé vivir de otra forma.
Pero escucha.
Si un día todo se te rompe,
si te quedas sin sitio,
ven.
Aquí hay gente.
No perfecta.
Pero real.
Putas.
Yonquis.
Poetas.
Gente cansada.
Te haré hueco.
leopoldo
Añadir comentario
Comentarios