«Los mares oscuros...».
Estoy de resaca de hachís.
Camarón reza de fondo:
«Toíto te parece poco...».
«Mi última gota de sangre... Ay, pídeme por esa boca».
—¿Qué quieres desayunar? ¿Torrijas o filloas?
leopoldo llamó a la Lore.
—Vamos a ver a los cerdos. En diez minutos paso por tu casa.
La Lore decía que era ordenada, pero dejaba papeles hasta dentro del microondas.
Y, aun así, trabajaba como nadie.
leopoldo y la Lore escribieron juntos el primero de muchos libros.
Camarón seguía:
«A romperme la camisa, que es la única que tengo...».
—Desayuna conmigo y luego trabajas —le dijo leopoldo—. Ya tengo casi acabado el libro. En diez días me lo editas.
Y la mañana empezó así.
Con música.
Con resaca.
Con cerdos.
Y con un libro a punto de nacer.
leopoldo
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