Burocracia o poesía

Publicado el 6 de julio de 2026, 20:37

Gestiones.

Burocracia.

Notarios.

Bancos.

Puto dinero.

O poesía.

Ya estaba yo tomándome un té a la hierbabuena en la casa prefabricada de Lore, leyendo a Gil de Biedma, cuando, de repente, y de un modo violento y agresivo, vino mi hermano Javierito y me dijo:

—Las fincas todavía no son tuyas.

No te precipites haciendo planes.

Faltan notarios.

Y, sobre todo, tiempo.

—Ya, Javi, pero Lore está muy ilusionada. Y su hijo Miguel también.

Y yo tendría un lugar idílico para escribir.

Y a mi editora de vecina.

—Además, Kiko, no conduces. Te ibas a quedar aislado.

—¿Y qué tiene eso de malo? —le contesté.

—Tiene de malo que, si no aguantas, tendrías que reconducir el asunto. Vender la casa prefabricada y la finca. Y eso no es fácil.

Callé un momento.

No por darle la razón.

Por coger aire.

—Además —continuó—, la lore está habituada a Barcelona. Una ciudad con todos los servicios: médicos, supermercados, cines, teatros, librerías… Y en Santa Comba no hay nada.

—En Santa Comba hay poesía —le contesté.

—Os pillaríais un agobiazo. Y tendríais que dar marcha atrás.

Javi hablaba como hablan los hermanos cuando dicen algo sensato.

Con esa mezcla insoportable de cariño y realidad.

—No seas tan impulsivo —añadió—. Las fincas se revalorizarán mucho con el paso del tiempo.

Luego se quedó pensando.

—La que me parece buena idea es la que me contaste de rehabilitar los fines de semana una de las casas. Poco a poco. Con la ayuda de Hicham. Convertirla en tu morada de vacaciones y fines de semana.

Bueno.

Pues ya sé.

Escribiré sobre nuestra casa en Santa Comba.

Y en la poesía no hay agobios.

Ni notarios.

Ni bancos.

Ni herencias detenidas en una ventanilla.

Todo irá de maravilla.

 

leopoldo

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios