El árabe cotidiano que se habla en Marruecos se conoce como dariya.
Llevo cuatro años estudiando árabe normativo. Es la lengua de la escritura formal, los informativos y muchos espacios oficiales. Sin embargo, cuando Hicham habla con sus amigos, aparecen otro ritmo y otras palabras.
Por eso he decidido estudiar dariya.
Quiero conversar con ellos sin obligarlos a abandonar su lengua cotidiana. Mientras yo aprendo sus expresiones, ellos reciben clases de español conmigo.
Aprendo y enseño. Los papeles cambian continuamente.
En enero quiero viajar con Hicham a casa de su familia, en Chefchaouen. Desde allí iremos en coche a Tetuán y quizá a otras ciudades de Marruecos.
Será una ocasión para escuchar la lengua fuera de los libros: en las casas, en los mercados, durante los trayectos y alrededor de una mesa.
En árabe normativo aprendí a decir:
Ana uhibbu al-Maghrib.
Yo amo Marruecos.
Ahora quiero aprender a decirlo como lo dicen allí.
leopoldo
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