Lentellas e merluza

Publicado el 10 de septiembre de 2026, 8:36

Después de ir al Ágora con Hicham y su coche nuevo, dejé los siete libros en casa y bajé al comedor social de Boandanza.

Hoy éramos pocos.

Doce, como mucho.

De primero, lentellas. Bastante aguadas, todo hay que decirlo.

De segundo, merluza.

De postre, yogur.

La alta gastronomía también tiene días discretos.

Me senté, como casi siempre, con Santi, el invidente.

—No paro de sudar —protestó.

María lo oyó desde la otra punta.

—¡Santi, estamos a treinta grados!

—Pues por eso sudo.

Difícil discutirle el razonamiento.

A la entrada estaba Luis, también invidente y director no oficial de todos los chascarrillos que se hacen a mi costa.

—Bo proveito —le dije.

—Tamén para ti, Kiko.

—Hoy estás educado.

—Es que todavía no te has sentado.

Santi se rio.

Hay comidas en las que la merluza importa bastante menos que la mesa.

Los libros del Ágora los había escogido casi sin mirar. Estaban en el expositor de novedades. Cogí uno porque había ganado un premio gallego poco conocido.

Son los premios que más me gustan.

Los famosos me producen cierta desconfianza.

Leí las contraportadas. Elegí dos en galego y otros cinco dejándome llevar por algo menos científico: el título, la portada o una frase.

Así he elegido bastantes cosas en mi vida.

En cuanto a mis propios libros, estoy oficialmente de vacaciones.

Solo escribo para este blog.

La Paca y Terapeutas están en manos de la editorial.

Así que, mientras otros trabajan con mis libros, yo, como lentellas aguadas, voy a la biblioteca y escribo estas cosas.

No parece una mala jubilación.

 

leopoldo

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