Porros Javi

Publicado el 10 de septiembre de 2026, 8:36

Estaba sobre las doce en la sala de lectura de Boandanza, estudiando con una seriedad bastante poco habitual en mí, cuando apareció Javi.

Entró sonriente.

Abrió la mano.

—Mira.

Era un porro de marihuana casi entero.

—¿De dónde lo has sacado?

—Del suelo.

Con Javi, la economía circular alcanza niveles extraordinarios.

—¿Vamos? —me dijo.

Y fuimos.

Javi fuma lo que encuentra. Lo sorprendente es la cantidad de gente que abandona porros a medio consumir, tanto de marihuana como de hachís.

A veces pienso que vivimos en una sociedad demasiado rica.

Justo antes de comer apareció otro.

No pregunté por su procedencia.

Después, convenientemente colocado, procedí a enfrentarme al menú del día: ensalada campera y pollo.

Todo me pareció excelente.

—Te acompaño a casa —dijo Javi, muy digno.

—¿Tú a mí?

—Agárrate del hombro.

Y así recorrimos el camino.

Al llegar al portal, le hice una propuesta.

—Sube. Te invito a un porro.

Javi negó con la cabeza.

—Otro día. Me tengo que ir.

—Bueno, Javi. Hasta mañana.

Se volvió.

—Adolfo.

—¿Por qué me llamas Adolfo y no Kiko?

Me miró como si la respuesta fuera obvia.

—Porque tú eres un tipo importante.

Y se marchó.

No sé qué idea tiene Javi de la importancia.

Pero me gusta bastante más que la que aparece en los periódicos.

 

leopoldo

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