Estudio idiomas como los Pereiro

Publicado el 14 de septiembre de 2026, 8:56

Lois Pereiro nació en Monforte de Lemos en 1958.

Gallego hasta en la manera de mirar el mundo.

Colaboró en Madrid en la revista Loia y apareció, en 1987, en la antología Después de la modernidad. Había abandonado Políticas y estudiado Informática, Idiomas y Traducción.

Una combinación bastante extraña para un poeta.

O quizá no.

Punk, anarquista, cinéfilo, sarcástico. Asiduo a la Filmoteca. Uno de esos hombres que parecen observar la realidad desde un lugar ligeramente apartado, que suele ser donde mejor se ve.

Lois fue también un poeta maldito.

Y esta vez la palabra no es decorativa.

La enfermedad, las drogas y la cercanía constante de la muerte estuvieron ahí. Pero reducirlo a eso sería demasiado fácil.

A mí me interesa otra cosa.

Durante sus últimos años siguió estudiando idiomas y viajando.

Eso me gusta.

—¿Para qué quieres aprender otra lengua a estas alturas? —me han preguntado alguna vez.

Precisamente por eso.

Porque todavía estoy aquí.

Un idioma nuevo obliga a mirar otra vez las cosas que uno creía conocer.

Casa.

Amor.

Muerte.

Deseo.

En francés no suenan igual.

En árabe, mucho menos.

Pereiro lo entendió. Cada lengua añade una habitación al mundo.

Quizá por eso sigo estudiándolas.

Él tenía el francés y el alemán.

Yo ando con el francés y el árabe, peleándome con verbos, sonidos y palabras que a la mañana siguiente ya he olvidado.

No importa.

Vuelvo.

También me une a Pereiro esa confianza un poco absurda en la poesía. Y algo del menor de los Panero, aunque de él prefiero quedarme con los versos y dejarle sus demonios.

Lois Pereiro fue maldito, sí.

Pero también vital.

Lírico.

Iconoclasta.

Y, sobre todo, curioso hasta el final.

Eso es lo que me interesa.

Seguir aprendiendo cuando ya nadie te obliga.

Seguir viajando cuando el cuerpo empieza a recordarte que no es eterno.

Seguir abriendo diccionarios.

Como quien abre ventanas.

Y hacerlo desde el gallego, esa lengua que parece hablar bajito incluso cuando está enfadada.

Hoy estudiaré francés.

Mañana, árabe.

No sé adónde voy con todo esto.

Lois probablemente tampoco lo sabía.

 

leopoldo

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios