Tubas, saxos, flautas…
Te gustará, Lore.
Estoy seguro.
Conocí los Proms cuando era adolescente. Me llevó mister Millan, que por entonces sabía bastante más que yo de Londres y de casi todo.
Aquello era el paraíso.
La música, los músicos, aquella gente tan elegante. Yo miraba a mi alrededor con el asombro de quien descubre que el mundo es bastante más grande de lo que le habían contado.
Han pasado muchos años.
Pero todavía recuerdo aquella impresión.
Por eso quiero llevarte.
Escucharemos la música sin demasiadas explicaciones. Después buscaremos un pub, cenaremos cualquier cosa y beberemos una Guinness.
Jugaremos a los dados.
No sé si ganaremos.
Tampoco importa.
Luego subiremos a uno de esos autobuses rojos de dos pisos. Naturalmente, arriba. Atravesaremos Londres y nos acercaremos a Portobello Market, aunque a esas horas los puestos ya estarán cerrados.
Yo volveré a sentirme un poco aquel adolescente al que mister Millan llevó a escuchar música.
Tú probablemente tendrás frío.
Y me dirás que ya está bien de dar vueltas.
Buscaremos un bed and breakfast.
Dormiremos.
Bueno, tú dormirás.
Porque a las cinco de la mañana yo estaré despierto, escribiendo compulsivamente, como si tuviera que recuperar de golpe todos los años transcurridos desde aquel primer viaje.
Escribiré sobre Londres.
Sobre los Proms.
Sobre mister Millan.
Quizá también sobre ti.
Y cuando despiertes, tendrás unas cuantas páginas esperándote.
—Lore, mira lo que he escrito.
Tú las leerás.
Corregirás mis comas, mis excesos y alguna que otra barbaridad.
Yo protestaré, naturalmente.
Después te daré la razón.
O no.
Porque para eso eres mi editora.
Y yo, a estas alturas, sigo siendo el mismo muchacho que descubrió Londres escuchando música.
Solo que ahora escribo.
Y tú me editas.
leopoldo
Añadir comentario
Comentarios