Mi rayo es eterno

Publicado el 2 de noviembre de 2026, 11:42

Mi rayo es eterno.

O eso quiero creer.

Es una fuerza espiritual.

Una manera de levantarse por la mañana y pensar que todavía queda algo por hacer.

Y por disfrutar.

El sexo, por ejemplo.

Mucho sexo.

Después vienen los proyectos.

Las averías.

Las cosas que no funcionan.

Y uno sigue jodido.

Pero sigue.

Porque todavía tiene espíritu.

Que era, al fin y al cabo, nuestro objetivo.

Aunque habría que ponerse de acuerdo sobre qué significa exactamente tenerlo.

—¿Pero tú cuánta gente crees que tiene espíritu hoy en día?

Poca, me dicen.

Tres pringados.

Uno con sida.

Otro en tratamiento por un delito sexual.

Y el tercero, probablemente, convencido de que es un santo.

Menuda congregación.

Yo no creo que el espíritu tenga demasiado que ver con la santidad.

Ni con las buenas costumbres.

Ni siquiera con ser una persona admirable.

Creo que se manifiesta en lo que hacemos.

En el trabajo.

Y cuanto más humanitario sea ese trabajo, más sentido encuentro a la palabra.

Ayudar a alguien.

Enseñarle un idioma.

Acompañarlo.

Hacer algo que no termine siempre en el propio beneficio.

También conviene mantenerse lejos del caballo.

La heroína tiene fama de ofrecerlo todo al principio.

Después pasa la factura.

Y no admite devoluciones.

A veces hablamos del carpe diem.

Vivir el momento.

Como si bastara con pronunciar esas dos palabras para alcanzar la felicidad.

Pero el presente también puede ser una trampa.

Depende de lo que hagamos con él.

Yo intento canalizar mi espíritu entre la literatura y el compromiso social.

Escribo.

Leo poesía.

Ayudo a mis acogidos.

Estudio idiomas.

Y trato de no perder demasiado tiempo en aquello que considero intrascendente.

No siempre lo consigo.

Hay días en que termino reventado.

Entonces acudo al hachís.

Y ahí aparece otra contradicción.

Me paso el día hablando de libertad, de espíritu y de aprender a gobernar la propia vida.

Después necesito algo que me ayude a desconectar de ella.

No sé si eso me hace menos espiritual.

Probablemente me hace más humano.

En cualquier caso, mañana volveré a intentarlo.

Porque mi rayo es eterno.

Aunque yo no lo sea.

 

leopoldo

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